viernes 21 de marzo de 2008

Me paso a wordpress

Me paso a wordpress, ya que no acaba de apañarme el dichoso blogger. Espero tener un poco más de suerte allí. La nueva dirección es: http://disfrutasilencio.wordpress.com

jueves 20 de marzo de 2008

Warning: Atheist Humour

Cinco eslóganes ateos vistos en camisetas:

- ¿Demasiado estúpido para entender la ciencia? Prueba con la religión.

- ¿Quién eres tú para cuestionar el que tu Dios no quiera que yo crea en él?

- Rezar es una forma de esquizofrenia políticamente correcta.

- ¿Creó Dios el cerebro de Darwin?

- WWJD= We Won. Jesus Died.

Más en Living the Scientific Life (en inglés, como no)

miércoles 19 de marzo de 2008

Destrozando la RAE

Siempre, intento, no cometer faltas de hortojrafia poner todos los hacéntos y colocar los puntos i las komas, en su sitio.

Chiste aparte, normalmente no suelo tener problemas a la hora de escribir un texto bien, o al menos eso creía. El valenciano es un caso aparte, ya que a pesar de ser mi lengua materna siempre tengo dudas de cómo se escribe alguna palabra, y no hablo ya de cuando lo escribo coloquialmente (tal y como se pronuncia) por internet, que a veces dan ganas de arrancarse los ojos.

A lo que iba: paradójicamente, a pesar de lo mal que escribo en valenciano, las faltas de ortografía que cometo escribiendo en castellano se deben precisamente al valenciano. Y lo peor de todo es que NO me doy cuenta, por lo que en un momento u otro estaré cometiendo aberraciones horrendas que a mí me pegan bien. Es más, me empecé a fijar en que hacía esto más de lo que creía cuando dejé unos apuntes a una compañera de clase y se estuvo un buen rato riendo de mis fallos, que tampoco son tantos pero a ella le hicieron gracia, ya ves tú.

Aquí una pequeña lista de los fallos más habituales de muchos valencianos y catalanes cuando escriben en castellano:

1. El más común: poner i en lugar de y.

2. Poner acentos donde no hay en castellano. La de veces que he escrito la palabra bactéria/bactérias, y es que en valenciano estas palabras serían esdrújulas (bac-te-ri-a).

3. No poner acento donde los hay: filosofia, decia... (al no ser diptongo en valenciano, no necesitarían acento).

4. Poner los acentos abiertos. En valenciano la a siempre se acentúa abierta (à) y la o y la e, según la palabra. La palabra está, por ejemplo, me sale más natural ponerla como està. Y memòria (aquí es falta doble, poner un acento abierto y lo comentado en el punto 2).

5. Palabras que en valenciano se escriben diferente: canviar en lugar de cambiar, pensava en lugar de pensaba, estándard en lugar de estándar.

6. Cambiar la d al final de una palabra por una t. Los valencianos y catalanes no sabemos pronunciar la d final y decimos madrit o enfermedat. Vale, esto es más oral que escrito, pero me hacía gracia.

7. En valenciano, al igual que en inglés o japonés (y supongo que muchos más idiomas, pero yo sólo conozco estos), no se utilizan los signos ¡ o ¿, y yo nunca los había puesto ni siquiera en castellano hasta que hace unos años nos amenazaron en suspendernos si no los poníamos ( eso significa que yo no era la única que hacía eso).

Menos mal que mi querido y solitario blog no lo lee nadie, porque estoy segura de que habría polémica con esto de decir "valenciano" y no "catalán", incluso en los libros de valenciano del instituto no se atrevían a nombrar qué era lo que estábamos estudiando y siempre hablaban de "la nostra llengua" (nuestra lengua), sin mojarse. Aclaro: sí, sé que català y valencià son lo mismo, que el valenciano no es una lengua sino un dialecto del catalán, que es como llamar "argentino" al castellano de Argentina y blah, blah, blah, la eterna discusión. Ahora si alguien se siente ofendido es porque quiere. Pau, germans.

lunes 17 de marzo de 2008

Las gafas de pasta hacen milagros

Cómo cambiar tu imagen radicalmente... ¡y sin pasar por cirugía!



Lo reconozco, mi fetiche son las gafas de pasta, las negras, las de siempre, no las atrocidades verde pistacho o rosa fluorescente que he estado viendo últimamente. Me encanta ese aspecto intelectualoide (ojo, que no intelectual, hay cada garrulo con gafas de pasta por ahí suelto...) que le da a la gente.

Un último ejemplo de cómo las gafas de pasta pueden cambiar tu imagen:

Izquierda: pueblerino con ligero retraso mental, Derecha: cómico de culto

Si no sabes quién es este señor, deja de engañarte a ti mismo: no eres un gafapasta aunque lleves unas. Y no vale decir "el informático de cámera café". Ni tampoco haberlo descubierto en el Youtube.

Visto en Microsiervos WTF, que a su vez lo vieron en Blography

domingo 16 de marzo de 2008

Actualizándome

Hoy es un día histórico: lo he hecho, al fin lo he hecho. Después de años usando la primitiva forma de ir visitando una a una las páginas y blogs que me interesaban para ver si había alguna actualización, hoy he decidido probar por primera vez un lector de feeds. Nunca antes los había probado, más por vaguería que por otra cosa, porque una persona como yo que prácticamente ha nacido con el ordenador debajo del brazo no tendría problema alguno para adaptarse a programas nuevos, que acabo dominando a los 5 minutos por simple intuición. Pero, como ya he dicho, soy demasiado vaga y simplemente por no tener ganas de buscar qué lector me convenía y dónde descargarlo había ido retrasando el momento.

Hasta que llegó el día (hoy) en el que me di cuenta de que los sitios que sigo frecuentemente son demasiados como para poder visitarlos todos organizadamente y decidí buscar un lector de feeds. Llevo una hora probando mi lector, concretamente el Feedreader 3.13 (éste ni siquiera está en fase beta todavía) y la pregunta que me hago ahora es: ¿cómo he podido vivir todos estos años sin uno? Lo único que echaré de menos es lo bueno que era eso de olvidarme de visitar una web en concreto durante meses y leerme todos los mensajes nuevos de golpe cuando la redescubría.

Hace un año ya dejé plantado al Explorer para fugarme con Firefox, pero todavía me queda el gran salto (aka pegarle la patada en el culo a Bill Gates e instalarme el Linux). ¿Me atreveré a darlo algún día?

sábado 15 de marzo de 2008

Animales extraños: tilacino


Cuando vi por primera vez una fotografía de un tilacino o tigre de Tasmania, no pude evitar preguntarme si no se trata de una quimera con cabeza de perro y cuerpo de tigre. Lo cierto es que a pesar de su apodo el tilacino nada tiene que ver con estos animales. En realidad se trata, o más bien se trataba, porque por desgracia se extinguió hace tiempo, de un marsupial originario de Australia (aunque cuando llegaron los primeros colonos británicos en el siglo XVIII sólo sobrevivían en la zona de Tasmania, de ahí su nombre), por lo que su parecido físico con los cánidos se debe simplemente a la convergencia evolutiva, en la que organismos no emparentados tienden a desarrollar características semejantes bajo condiciones similares para adaptarse al medio.

El tilacino es conocido por diferentes nombres, como tigre de Tasmania, lobo de Tasmania, lobo marsupial, Thylacine (en inglés) o Thylacinus cynocephalus (nombre científico). Era carnívoro y se alimentaba de presas de pequeño tamaño. Tenía un cuerpo estilizado, con patas finas no demasiado largas y cola delgada. Aunque su modo de desplazamiento era a cuatro patas, se observó que era capaz de mantenerse con sus patas traseras y, usando la cola para mantener el equilibrio, recorrer pequeñas distancias mediante brincos, apreciándose un gran parecido con unos animales con los que está emparentado: los canguros. El nombre de tigre de Tasmania se debía a que sus cuartos traseros y casi la totalidad de su cola estaban recubiertos de rayas negras que le daban aspecto de tigre. Pero lo más sorprendente, o por lo menos a mí me dejó con la boca abierta, es precisamente eso, su boca. Podía abrir sus mandíbulas hasta formar un ángulo de 120º, más propio de reptiles que de mamíferos.



Eran unos animales más bien tímidos que no habían atacado nunca al hombre y que no se dejaban ver demasiado, pero claro, llegó el hombre blanco a aquellas zonas y con la aguda inteligencia que nos caracteriza se empezaron a cazar aquellas alimañas inmundas que se comían los rebaños de ovejas enviados por los colonos. Y si el tilacino ya era un animal con grandes dificultades para sobrevivir, nosotros acabamos definitivamente con ellos. A partir de mitad del siglo XIX incluso se llegó a pagar una suma de dinero por cada tilacino muerto. En 1910 la especie se declaró en peligro de extinción y sólo entonces el ser humano se dio cuenta de lo que había hecho, pero como suele pasar, ya era demasiado tarde. Eso sí, en lugar de intentar arreglar la situación, se intentó capturar a los pocos tilacinos que quedaban ya que los zoológicos de todo el mundo pagaban grandes cantidades de dinero por cada ejemplar.

El último tilacino fue capturado en 1933, y a partir de esa fecha no se volvió a ver ninguno más. Benjamin, ese era su nombre, murió tres años más tarde en un zoológico de Londres y finalmente en 1986, después de los 50 años que han de pasar sin pruebas de la existencia de un animal, se declaró al tilacino como especie extinta. Del tigre de Tasmania sólo nos quedan ahora algunos ejemplares disecados, esqueletos, fotos y algún que otro vídeo. Se había especulado con la posibilidad de secuenciación de su DNA y la posibilidad de clonación, pero parece ser que por ahora y con los medios actuales no es posible.



Desde el año 1936, en el que murió el último tilacino, hasta la actualidad no son pocas las personas que han dicho avistar un tigre de Tasmania, lo que ha despertado interés entre la comunidad de criptozoólogos. Sí, esas personas que se dedican a buscar al Monstruo del lago Ness o a Bigfood y que creen más en fotografías mal hechas que en las evidencias científicas. Les deseo suerte en la búsqueda, aunque por desgracia creo que es un caso perdido(otro más).

viernes 14 de marzo de 2008

Tres monos


En el año 2002, aprovechando el estreno de la película Minority Report, en "Circulo de lectores" pusieron a la venta una libro con tres relatos de Philip K. Dick (Minority Report, Podemos recordarlo por usted al por mayor e Impostor). Cuando lo vi no dudé en comprármelo, porque me gusta la ciencia ficción desde siempre, y en esa época sólo había leído de Dick Sueñan los androides con ovejas eléctricas (más conocida por el nombre de la película basada en el libro, "Blade runner").
Al recibir el libro lo primero que me llamó la atención fue la portada. Había un dibujo con tres monos: uno con la boca tapada, otro con las orejas tapadas y el último con los ojos tapados. Le pregunté a mi padre qué significaba pero él sólo se encogió de hombros.

Leí el libro con voracidad y me olvidé del tema pero hace poco lo volví a releer y el misterio de los monos volvió a mi mente. Pregunté a todos mis amigos pero nadie sabía nada de los monos, así que me dirigí al único sitio que me podía ser de ayuda en esos momentos: google. Tecleé "tres monos", "monos orejas boca ojos" y mil combinaciones distintas y al final, no recuerdo cómo, llegué a una página dónde se resolvía el misterio.

Mizaru, Kikazaru, Iwazaru

Los tres monos están asociados a una frase: "see no evil, hear no evil, speak no evil"(algo así como no ve, no oye y no habla) usada para describir a alguien que no quiere involucrarse en una situación.

La frase tiene su origen en Japón y originalmente era así: “mizaru, kikazaru, iwazaru.”(見ざる、聞かざる、言わざる). La palabra japonesa para mono es “saru” y suena muy similar a “zaru”, un modo de conjugar los verbos para transformarlos al negativo, por lo que representar este refrán con monos se debe al juego de palabras saru-zaru.


Los Tres Monos Sabio en el santuario Toshogu en Nikko (Japón)